LA CHIRIMÍA EN MÉXICO

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                           En casa, mi Amigo Moisés Rosas Galán.  “El Chirimitero Mayor”                                            Chirimitero y artesano de “Chapetillas o Chirimías de Jalisco”.

LA CHIRIMÍA EN MÉXICO

La Chirimía en México,
de la Colonia a nuestros días
por Álvaro Díaz

El de la chirimía es un tema curiosamente poco investigado, fue uno de los instrumentos más importantes durante más de dos siglos en la Nueva España, además de ser uno de los pocos instrumentos que aun  sobreviven de una manera casi “milagrosa” en varias comunidades indígenas de México y el resto de Latinoamérica, siendo en su momento, un instrumento que representara a varias culturas y tradiciones totalmente distintas. De Medio Oriente a la Península  Ibérica, y del Viejo al Nuevo Mundo, de la conquista en 1521 a nuestros días en los alejados pueblos de México, este instrumento no solo ha sobrevivido grandes distancias geográficas, sino también grandes distancias cronológicas. Las fuentes bibliográficas con las que contamos son muy pocas; relatos o  comentarios de los cronistas que llegan al Nuevo Mundo, como Bernal Díaz del Castillo, Torquemada, Mendieta, etc. Actualmente, tenemos pocos documentos sonoros referentes a la chirimía en las comunidades indígenas, realizados por algunos centros de investigación musical mexicanos (CENIDIM-INBA, INI e INAH).

La chirimía es un instrumento de doble caña, antecesor del oboe, que tuvo su auge en la época Medieval y Renacentista europea, y participó en la vida musical hasta finales del siglo XVII, este instrumento que llega a Europa gracias a los árabes en la conquista ibérica, quienes lo utilizaban como un instrumento de exterior, para la guerra y para festividades del pueblo; ya en occidente alcanzará la suerte de convertirse en un instrumento de interior, que acompañaría al coro en las misas y otros eventos religiosos.

En los primeros años del México ya conquistado, llegaron muchos instrumentistas ibéricos a la capital de la Nueva España, deseosos de hacer fortuna en esta nueva tierra prometida, como fue imposible alojarlos y permitirles trabajar en un solo lugar, se les tuvo que ordenar separarse y pasar a poblaciones indígenas, y que enseñaran a los nativos la manera de ejecutar la chirimía y otros instrumentos europeos. A partir  de este momento los indígenas comenzarán a conocer la variedad de instrumentos musicales europeos. Lourdes Turrent en su libro La conquista musical de México, menciona que para los indígenas, el lenguaje sonoro y las ceremonias eran símbolos de que sus dioses estaban aun cerca de ellos, y el proceso de conquista espiritual se realizó por medio de este método sonoro, método atractivo en el cual los frailes no solo cantaban, sino que también se hacían acompañar por verdaderas orquestas que incluían chirimías, flautas, clarines y toda una variedad de colorido instrumental.

Así que la asimilación para comprender el nuevo sistema musical, poder construir instrumentos e incluso componer, fue rápidamente incorporado por los nativos. Juan de Torquemada describe en sus Veynte i un libros rituales (1615) que:  Los naturales de la Nueva España, además de fabricar sus propios huehuetles, teponaztlis, y quiquiztlis, pronto dominaron el arte de hacer imitaciones perfectas de los instrumentos europeos, y con ellos pudieron formar conjuntos instrumentales de acompañamiento, con posibilidades singulares e insospechables de colorido musical.

Los primeros instrumentos que aprendieron y usaron los indígenas –según Mendieta- fueron las flautas y las chirimías, y según Motolina cuenta que cuando vieron las flautas y chirimías, sin que ningún maestro les enseñara las construyeron.

La chirimía tendrá dos vertientes, la primera será un instrumento indispensable en los oficios religiosos (misas, maitines, etc.) acompañando al coro, además de utilizarse en banquetes de Virreyes y alta sociedad, y dos, será un instrumento de exterior que acompañará a las festividades del pueblo, aquí se tuvo que agregar un instrumento de percusión, una especie de Bombo que ayudó a una mejor identificación con los indígenas, en este conjunto todos eran llamados Chirimías. La chirimía venía a despertar el entusiasmo entre los habitantes de la Cd. de México, al ritmo del bombo unido al sonido estridente, casi burdo de la chirimía, donde acudía la gente a presenciar la función profana. Los chirimías, pues, conformaban  el único conjunto musical indispensable en todos los actos populares como corridas de toros, comelitones festivos y paseos.

Los centros de  laudería más importantes en ese tiempo para la construcción de la chirimía fueron: Pátzcuaro, en Michoacán, que adquirió gran prestigio desde 1586, y Tzinzuntzan, capital de los Tarascos y cerca de Pátzcuaro, que se especializó en chirimías y trompetas.

Featured image   “Chirimías”. Elaboradas por mi Amigo Moisés Rosas Galán.

La chirimía en nuestros días.

Muchos indígenas tuvieron que escapar de la cruel cacería de instrumentistas y se internaron en poblados alejados de las leyes que les prohibían una de las pocas libertades de expresión que les conservaban, tal vez por esta razón existen aún en poblados del interior de México, grupos de Chirimías que bajan al pueblo a tocar en los días festivos de su santo patrón o en días especiales de fiesta. Estos grupos regularmente están formados  por dos chirimías (una soprano y otra tenor), acompañadas a su vez de un redoblante (tarola) y un tlapanhuehuetl (el tambor sobre la tierra).

Quedan muy pocos lugares en el mundo para el estudio de la chirimía, como Medio Oriente, México, Perú, Honduras, Asía, y algunas regiones de España e Italia; es un campo que poco se ha estudiado y difundido. En México existen algunas grabaciones de estos grupos de chirimías, que fueron hechas por el Instituto Nacional de Antropología e Historia, y por el Instituto Nacional Indigenista, pero para la importancia que tuvo este instrumento en México durante el periodo de la colonia y considerando la importancia que aún pudiera tener, es muy poca la información que se tiene de este dinosaurio aun con vida.

Álvaro Díaz Rodríguez
Fuente: http://www.geocities.com/diazalvaro/chi.htm

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