“El birote salado” de Guadalajara, Jalisco

Featured image

¡En Guadalajara no es bolillo, es birote.!

El birote salado tapatío… : )

¿En que radica lo original del birote?
Se afirma que lo original del birote tapatío, que puede identificarse al comerlo, radica en una combinación de varios factores, desde el clima, la altitud y la presión atmosférica, hasta la forma de preparar y hornear el pan.

Las características del birote tapatío son: su estado crujiente, su sabor entre ácido y salado, su coloración dorada y su corteza gruesa.
“El birote tapatío” tiene algo especial. El aroma de una hogaza y la textura de una miga blanda en contraste con una corteza crujiente.

Una tradición de los visitantes a nuestra ciudad, es la de llevar “el birote de la central” a su lugar de origen. Incluso entre pláticas de tapatíos se dice que llevan a Estados Unidos y allá nuestros paisanos “los congelan”, para su conservación y en su momento saborearlo… : )
Se dice el “birote de la central” pues sólo en la Central de Autobuses de Guadalajara se podía encontrar (anteriormente localizada en la zona de Las Nueve Esquinas). Finalmente, la venta se quedó en la antigua Central Camionera, entre 5 de Febrero y Dr. R. Michel. Su tamaño varía entre metro y metro y medio, y los más grandes llegan a pesar hasta un kilo con cien gramos.

HISTORIA DEL BIROTE TAPATIO Y SUS DIVERSAS VERSIONES DE ORIGEN.
Vanessa Robles

El mito más sabroso de Guadalajara sabe a pan. Es crujiente por fuera, blando por dentro y salado. Se llama birote. Sabe a gloria cuando se lo unta de cajeta de leche o se lo ahoga en salsa picante.

El birote es mítico porque todos lo comemos, pero nadie ha sabido probar su origen ni el de su nombre, que es desconocido en casi cualquier otra parte del mundo.

El tema del nombre y el origen han dado para discusiones intelectuales. El investigador de la Universidad de Guadalajara, José de Jesús Olmedo González, apasionado de la historia del pan en la ciudad, afirma que de birote no se habla en ningún documento colonial de la región, aunque él pudo confirmar que vivieron aquí unos panaderos de apellido Viruete, los hermanos José Antonio e Isabel.

De ser ellos los padres del salado, tendría que llamarse virote. El escritor Luis Vicente de Aguinaga ha defendido esta regla ortográfica, pero no por los hermanos Viruete, sino porque el pan podría parecerse a los objetos que se relacionan con el significado de la palabra, según la Real Academia Española: “Especie de saeta guarnecida con un casquillo”, o “Vara cuadrangular de la ballestilla”.

La columnista Maya Navarro de Lemus cuenta que el birote habría sido invención del panadero belga Camille Pirotte, que llegó a Guadalajara el 6 de enero 1864.

Pirotte se instaló en un local de lo que hoy es la avenida Juárez, cerca de la cárcel de Escobedo. Como no encontró levadura para hacer sus panes, se le ocurrió fermentar una parte de la masa que había preparado para esponjar la hogaza. Hoy a esa masa fermentada se le llama pata.

Según esta versión, Pirotte regalaba el pan que no se le vendía. Es de suponerse que en tiempos de guerra se agradecía el gesto. Así, la gente pobre comenzó a deformar el apellido del benefactor y a ponerle birote a la vida.

La existencia de la pata en la historia del birote es un hecho vital. La pata es el cuerpo y alma del salado, el sello de una familia de panaderos que se diferencia de otra. Puede durar hasta 20 años, aunque hay que reforzarla cada tres semanas con huevo, jugo de limón, harina y cerveza.

Nadie sabe si la pata es la razón por la cual el birote sólo se da en Guadalajara. Unos afirman que es la altura de la ciudad sobre el nivel del mar, y hasta su clima. Ya desde el siglo XVI el fraile Antonio Vásquez describió a la ciudad con un “maravilloso temple, mas caliente que frío, de buen cielo, de alegres y sanos aires… abundantísima en trigo, maíz y otras semillas…”.

Lo bueno es que en tiempos del cambio climático el mítico birote con B o con V se sigue disfrutando en Guadalajara: embarrado de frijoles, relleno de carnitas, tostado para la capirotada hay para rato.

Y semas también

En el siglo XVI, Fray Antonio Vázquez de Espinosa describía la capital de la Nueva Galicia con un “maravilloso temple, mas caliente que frío, de buen cielo, de alegres y sanos aires… abundantísima en trigo, maíz y otras semillas, muy regalada y barata”.

Guadalajara fue una ciudad panera casi desde su fundación. El primer molino de la ciudad lo instaló Juan de Saldívar, en 1543, junto al río San Juan de Dios. “Por haber sido instalado tempranamente y por ser un adelanto tecnológico espectacular, Guadalajara adquirió el nombre de El Molino, a finales del siglo XVI”, escribe la investigadora Irma Beatriz García.

Cuando el tamaño no importa

Birotes hay de todas las medidas: desde 10 centímetros para la dieta, hasta metro y medio para el hambre. Los grandes siguen vendiéndolos en los alrededores de la antigua central camionera de Guadalajara.

En Jalisco, 2 mil 500 panaderías hacen birote salado, según la Cámara de la Industria Alimenticia de Jalisco. El artesanal se hornea sólo en algunos talleres del Oriente de Guadalajara.

¡ LOS INVITO A COMER TORTAS AHOGADAS CON BIROTE SALADO!

Fuentes :
http://issuu.com/maspormasimpreso/docs/08_agosto_issue_gdl?e=11470068%2F8875182
http://www.maspormas.com/maspormas-gdl/hay-biroteeee
http://www.informador.com.mx/economia/2012/423917/6/el-birote-salado-va-por-una-denominacion-de-origen.htm

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s